Le recogemos frente a su hotel o en la entrada del centro, en la Piazza Duomo, que es peatonal. Si ha asistido a un concierto del Festival, acordamos la recogida para el final del espectáculo, sin esperas a oscuras.
El trayecto desde Ravello a Herculano es de unos 47 km y dura aproximadamente 1 hora y 15 minutos. El último tramo discurre por la carretera costera excavada en la roca, una sucesión de curvas y túneles con el mar a pico debajo: espectacular de contemplar, exigente de conducir. El conductor conoce cada curva y cada punto de cruce, así que usted puede disfrutar del paisaje en lugar de la carretera.
Entre Ravello y Herculano el coche es suyo durante todo el trayecto: el equipaje se queda a bordo y, si quiere parar para una foto donde se abre la vista, basta decirlo. Una parada breve por el camino no tiene coste añadido: es la diferencia entre un traslado privado y una lanzadera.
Le dejamos frente a la entrada de Corso Resina, a pocos metros de la taquilla de las excavaciones, o en su alojamiento. Si lo desea, podemos esperar durante la visita y continuar después hacia el Vesubio o Pompeya.
Herculano conserva la ciudad romana mejor preservada de Italia: más pequeña que Pompeya pero con maderas, tejidos y plantas superiores todavía intactas, sepultada bajo dieciocho metros de barro volcánico. De aquí parte también la carretera que sube al Gran Cono del Vesubio.