El conductor le recibe en el andén de llegada o en la salida acordada de Piazza Garibaldi, con un cartel con su nombre, y le acompaña hasta el coche ayudándole con el equipaje. Comprobamos el horario real del tren: si llega con retraso, la recogida se ajusta sin coste adicional.
El viaje desde la Estación de Nápoles Central a Nápoles es de unos 4 km y dura unos 15 minutos, casi enteramente por autopista y carreteras principales. Es un trayecto cómodo y directo: sale usted cuando decida, sin transbordos ni esperas de enlaces.
A su llegada a la Estación de Nápoles Central no hace falta planificar nada: seguimos la llegada y el conductor está allí cuando usted aterriza de verdad, no cuando estaba previsto. La espera está incluida, así que un retraso o una cinta de equipajes lenta no le cuestan nada más: sale y el coche ya está ahí.
Le dejamos directamente en su alojamiento, ya sea en Chiaia, en el paseo marítimo, en el Centro Storico o en el Vomero. Donde la zona de tráfico restringido o el ancho de la calle lo impidan, el conductor se detiene en el punto accesible más cercano y le acompaña con el equipaje.
Nápoles es una ciudad que se recorre a pie pero se alcanza en coche: el centro histórico es patrimonio de la UNESCO, las callejuelas son estrechas y una zona de tráfico restringido cubre buena parte del área monumental. Un conductor que conoce los puntos de carga permitidos le deja lo más cerca posible del hotel sin dar vueltas innecesarias.