El conductor le espera en la zona de llegadas de la terminal indicada, con un cartel con su nombre, tras la recogida de equipaje. Monitorizamos el vuelo: en los vuelos de largo radio el retraso es frecuente y la recogida se adapta sin coste adicional.
El viaje desde Roma Fiumicino a Nápoles es de unos 249 km y dura aproximadamente 3 horas y 15 minutos, casi enteramente por autopista y carreteras principales. Es un trayecto cómodo y directo: sale usted cuando decida, sin transbordos ni esperas de enlaces.
A su llegada a Roma Fiumicino no hace falta planificar nada: seguimos la llegada y el conductor está allí cuando usted aterriza de verdad, no cuando estaba previsto. La espera está incluida, así que un retraso o una cinta de equipajes lenta no le cuestan nada más: sale y el coche ya está ahí.
Le dejamos directamente en su alojamiento, ya sea en Chiaia, en el paseo marítimo, en el Centro Storico o en el Vomero. Donde la zona de tráfico restringido o el ancho de la calle lo impidan, el conductor se detiene en el punto accesible más cercano y le acompaña con el equipaje.
Nápoles es una ciudad que se recorre a pie pero se alcanza en coche: el centro histórico es patrimonio de la UNESCO, las callejuelas son estrechas y una zona de tráfico restringido cubre buena parte del área monumental. Un conductor que conoce los puntos de carga permitidos le deja lo más cerca posible del hotel sin dar vueltas innecesarias.