Le recogemos en su alojamiento, en la estación de Termini o en un punto acordado. El centro histórico tiene zona de tráfico limitado: donde no se puede acceder, fijamos de antemano un punto de encuentro a pocos pasos, en lugar de dejarle buscando con las maletas.
El viaje desde Roma a Nápoles es de unos 222 km y dura aproximadamente 2 horas y 45 minutos, casi enteramente por autopista y carreteras principales. Es un trayecto cómodo y directo: sale usted cuando decida, sin transbordos ni esperas de enlaces.
Entre Roma y Nápoles el coche es suyo durante todo el trayecto: el equipaje se queda a bordo y, si quiere parar para una foto donde se abre la vista, basta decirlo. Una parada breve por el camino no tiene coste añadido: es la diferencia entre un traslado privado y una lanzadera.
Le dejamos directamente en su alojamiento, ya sea en Chiaia, en el paseo marítimo, en el Centro Storico o en el Vomero. Donde la zona de tráfico restringido o el ancho de la calle lo impidan, el conductor se detiene en el punto accesible más cercano y le acompaña con el equipaje.
Nápoles es una ciudad que se recorre a pie pero se alcanza en coche: el centro histórico es patrimonio de la UNESCO, las callejuelas son estrechas y una zona de tráfico restringido cubre buena parte del área monumental. Un conductor que conoce los puntos de carga permitidos le deja lo más cerca posible del hotel sin dar vueltas innecesarias.